IRASSHAIMASE [♥]

Ohayou Mina*san!! Mi desde cualquier lugar ricondito del espacio... asdasd~~ Aww.. Llegue a la Tierra dnd avitan los tericolas, con la funcion de dominarlos con mis Nyaas >w< asdasd~~
Bikkurii == Sorpresa. Blog de ocio anime, musica y my Ankoku brain & Soul^^
I like: Musica, Chocoretto, Anime Yuri y Yaoi
Disfruten su estancia embobada *00*
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Fragmento Cuatro: Encuentro

[вlαcк♥sтoиә]~~ Des de muxo tiempo que no me pasaba por aqui... (...siempre lo veia pasar y no tenia la oportunidad de escribir naah) pro eso aora a cambiado. Se me subio la picazon de redactar otro fragmento ''chucho''~~

Y ante too estoy refeliz xq ya tngo cash!! hahaha y como se me antoja un chocoton me comprare 2... espero que la felicidad me dure al menos un buen rato ^^ Bla bla bla...~


Fragmento Cuatro: Encuentro.

-Date prisa o llegaremos tarde.- grito mientras corría calle abajo, con la mochila encima del hombro.
-Correría mas rápido si antes no me ahogo tratando de llenar mi pulmón de oxigeno.- replique, siguiéndolo.
-En ese caso correré contigo encima.- respondió burlonamente.
-Tratare de no morir forzando a mi pulmón.-

Lo único que me faltaba en mi primer día de clases, como universitaria, era llegar con elegancia; en otras palabras extraordinariamente tarde. Pero gracias a Hiro la palabra extraordinaria desaparecería de la oración.

Cogimos el tren (a duras penas) que nos dejaría a unas cuadras del Instituto Nyvill.
La mañana estaba soleada con un bello cielo azul despejado, dando la impresión que el día me estuviera dando suerte.
Aunque estuviera sufriendo la gota gorda por la agitada mañana, me sentía aliviada de tener a Hiro como compañía, que sorprendentemente se hizo mi mejor y confiable amigo en cuestión de días. Era raro que fuese así, pero Hiro destilaba confianza y aun más, cuando los dos últimos días de vacaciones de mi llegada, la habíamos pasado juntos, divirtiéndonos y mirando los pocos lugares que nos permitía el tiempo.

-Con esto llegaremos a tiempo.- anuncio Hiro.
-Que alivio.- suspire mientras sacaba dentro de mi mochila una botella de agua.
-Toma.- dijo mientras se inclinaba a recoger un pañuelo níveo.
-Gracias.- le dedique una sonrisa de agradecimiento.
Era el pañuelo de aquel chico de rostro angelical y ojos singulares, que me tope en el primer día de mi llegada a Riona, cuyo nombre ignoro…
-¿Nerviosa?- pregunto burlonamente mientras nos encaminábamos al instituto.
-No lo creo… solo…-
-Solo… ¿Qué?-
-Es incomodo caminar así- estaba cohibida.
-No le veo lo malo- respondió burlonamente.
-¿¡Como que no!?- me exaspere
-Jajaja.- rompió a reír.
-¡Hiro! No le veo la gracia.-
-Pues yo si.- dijo acomodándome el fleco- Te ves más linda cuando te sonrojas…
-Cállate- le corte- y a todo esto, ¿Qué hacen estas chicas alrededor?
Después de haber bajado del tren y caminar las 3 cuadras que nos faltaba para llegar al enorme instituto, un gran número de chicas nos observaban con gran recelo y para empeorar la situación de incomodidad, otras clavaban su mirada en mí.
Y si bien dicen que con la mirada se puede matar, entonces ya estaría 4 metros bajo tierra.
-Es la primera vez que conozco a una chica que no le gusta la atención.- comento con una gran sonrisa picara en el rostro.
-Me alegro de ser la única en mi especie.-
-Jajaja- Hiro carcajeo a mandíbula abierta y yo también lo acompañe. Me gustaba como llevaba su vida despreocupada.
-Bueno… hasta ahora no haz respondido mi pregunta.-
-Ellas son chicas de la escuela media, o mejor dicho: la secundaria. Y parece que son mis fans. Jajaja.
-¿Fans?- me quede perpleja con la boca abierta.
-¿Qué?- se encogió de hombros.
-Nada- dije desviando la mirada.
En si, Hiro era muy guapo, solo que no podía creer que no creyera que tenía admiradoras, y esto me había dado por sorpresa. Y si tenía admiradoras, también tenía una novia la cual las chicas que estaban cuchichiando a nuestras espaldas envidiarían.
-¿Hiro?-
-Dime.-
-Tienes novia ¿verdad?-
-Lamentablemente no, todas las que tuve fueron devoradas por estas chicas.-
-¿Qué…?- se me salieron los ojos de la pura impresión.
-Jajaja. No te alarmes de esa manera que comienzas a asustarme.- dijo mirando al cielo.- En realidad no eh tenido novias.
-No te creo.- replique.
-Y ¿Por qué no?-
-Porque…~-calle.
-No es necesario que respondas.- dijo al sentir que ya no iba a hablar.- No tengo… porque ninguna me atrae, todas viven en su Pinky mundo a acepción de una.
El silencio nos cubrió mientras me miraba fijamente con esos hermosos ojos verdes, provocando que los latidos de mi corazón se acelerara y la piel quemara.
-… ¡Hiro!- una voz femenina se escuchaba lejanamente gritando el nombre de mi amigo.- ¡Hiro!- grito de nuevo, esta vez mucho mas cerca, causando que la quietud y el silencio se disipara.
-Eh…?- Hiro se sacudió levemente al notar que lo llamaba.
-¡Hiro! Despierta de una buena vez- exclamo la chica.
Era alta, simpática de sonrisa perfecta y cabello castaño oscuro ondulado que le llegaba hasta los hombros.
-¡Zaki!- dijo Hiro ahogadamente.
-Y ¿Quién mas va a hacer?- se mofo.
-No empieces.-
-¿Tu novia Hiro?- sin aguantar más la curiosidad, pregunto, clavándome con la mirada.- es demasiado linda para serlo.
-¡No fastidies!- respondió con los dientes apretados.- Ellas es una amiga.
-¿Eh?- me sentía tonta al decir solo eso.
-Ella es una amiga.- al ver a Hiro sonrojado comencé a sonrojarme también.
-Yo soy Zaki Ryu- Zaki se presento con un beso en la mejilla.
-Y-yo soy… Reika Lux, mucho gusto- tartamudee.
-¡Que linda eres!- exclamo.
-Deja de acosarla.- dijo Hiro.
-No estés celoso que no te la quitare.-
-¿Tienes algo que decir?- Hiro trato de ignorar el comentario.
-Ahhh… si. La profesora Fray me pidió que recogieras unos documentos conmigo.-
-Con uno basta.-
-¡Hey! No seas tan frío.- dijo fingiendo estar dolida.- Son bastantes y como muy pronto empezara la primera hora nos tenemos que apurar.- concluyo agarrando la mano de Hiro.
- ¿Que?...- Hiro se alarmo.
-Reika, te robare a Hiro por unos momentos. Pero si no nos damos prisa haremos horas extras y eso es lo que mas odio.- sin más nada que decir, arrastro a Hiro al interior del instituto.
-Rayos.- suspire.- Este día no se podría volver mas agitado.
Cogí el horario que tenia en el primer de la mochila y me puse a andar. Si hubiera sabido que iría sola a clases me hubiera memorizado el horario y no estaría como boba con el papel en la mano, y por si fuera poco; para variar tenia muchos espectadores examinándome, clavando sus ojos sin sigilo.
Apresure el paso cuando escuche la campana, doble la esquina del segundo pasillo cuando choque con algo…
…o mejor dicho con alguien…
-¡Ah! Mis cosas.- exclamé cuando la mochila y el horario se vinieron abajo.
-Tu de nuevo.- dijo una voz sensual.
Deje de recoger mis cosas para levantar la mirada y quedar estupefacta porque el rostro del ángel que había conocido en el aeropuerto, de nuevo lo tenía a escasos centímetros de mi rostro.
-Ángel.- repetí como la otra vez. Y al igual que la ultima vez, sentí mi rostro arder por el sonrojo.
-Creo que no.- contesto.- Estoy seguro que me llamo Elliot Nightroad. Y también estoy seguro de haberte dicho que no andarás chocando a las personas porque saldrás lastimada.- continuó con una llameante sonrisa burlona en el rostro.
-Me estas persiguiendo.- acuse.
-Quien sabe.-contesto- Hoy día estas mas hermosa.
Suspire.
-Te sonrojas muy fácilmente…-
Desvié la mirada y me apresure a recoger mis cosas.
-Ya me presente y no me haz dicho tu nombre.-
-Reika Lux.- respondí de inmediato.
-Bonito nombre.- siguió halagándome.-
-G-gracias.- susurre.
-Me suena a nombre de diosa, ¿a que no serás una eh?- prosiguió sin detenerse a ayudarme.
-Es hora de irme.- ignore ese comentario. Ahora era yo la que decía aquella frase. Él rió al escucharlo.
-¿Qué clase te toca?- pregunto.
-La 303, química orgánica.- respondí.
Sus bellos y extraños ojos llamearon y sin dar previo aviso me tomo de la mano, llevándose todas mis cosas en una sola mano y me condujo a un pasillo largo hasta quedarnos de pie frente a una puerta de madera caoba.

Hasta ahora no había conocido a una persona tan impredecible, no podía llegar a él tan deprisa. Elliot se parecía al viento, pero más que eso, se sentía como tal.
-Llegamos- anuncio.
-¿Por qué hiciste eso?-
-Para que no perdieras tu primera clase.- sonrió.
-Pues gracias, pero la próxima vez avisa cuando quieras arrastrarme a algún lugar, así me dará tiempo para alistarme.
Se carcajeo en silencio.
-Respira.- concluyo.
A continuación… entramos al salón.

Elliot abrió la puerta de golpe y el gran salón cayo en un sepulcral silencio.
-Señor Nightroad, estas no son las horas de llegada. La campana ah sonado hace más de 20 minutos.- dijo el viejo profesor de voz ruda.
-En realidad han pasado 17 minutos.- Elliot le corrigió.
-No te fijes en pequeñeces, Nightroad.-
-Las cosas mas pequeñas son las que hacen diferencia.-
-Con que así estamos- el profesor esbozó una mueca.- Muy listo Nightroad.
-Siempre pongo atención.-
-Ya veo…-respondió el profesor.-… Pero ¿A quien me ocultas?- pregunto con gran curiosidad, inclinándose para ver mejor.
-Su nueva estudiante.- dijo cogiendo mi mano y atrayéndome al interior del salón.
Contrariada dije:
-Soy Reika Lux.- me presente, pero con agobio porque no era de la idea de estar al frente de la clase presentándome y mucho menos que todos quedaran en silencio y se quedaran mirándome con gran interés.
-Yo soy el Profesor de química orgánica. Noel Burwell.- se presento- Y como ya habrás presenciado el pequeño debate con el señor Nightroad, no tolero las tardanzas.
-Estoy al tanto.-
-¡Bien!- exclamo- Ya que estas con el señor Nightroad, hay un asiento libre junto a el.
Mientras cruzaba el salón hasta el ultimo asiento próximo a la ventana, conducida por Elliot, los chicos del salón me seguían con la mirada~ a la par que cuchicheaban entre ellos.
-¡Bien!- grito de nuevo el profesor para atraer la atención de sus alumnos- Nos quedamos que los hidrocarburos tienen 3 tipos de enlaces…~
-El profesor Burwell no tolera las tardanzas.- Elliot susurro.
-Ya me di cuenta.- dije con pesadez.
-Te eh echo pasar por un momento incomodo. Lo siento.-
-No era lo que esperaba en mi primer día, pero tampoco no tienes porqué disculparte.-
-No es cierto.- replico.
-Fue mi culpa.- dije.
-Nada de eso, fue mía.
-En tal caso, fue el de los dos.- zanjé la discusión.
-Está bien...- sonrió.- Burwell te probó y creo que te tiene en su lista.
-¿Cómo?- puse cara de pocos amigos.
-El ¡Bien! exclamativo, en su idioma es que le pareces una chica lista.
-Genial.- suspire.
Elliot se carcajeo casi en silencio (trataba de oprimir la risa).
-…Señorita Lux, ¿cuales son las clases de Hidrocarburos Alifáticos?- pregunto el profesor Burwell, casi llamándome la atención.
-Son tres grupos: Los alcanos, los alquenos y los alquinos.- conteste de inmediato, tratando de fijarme bien y no parecer distraída.
-Correcto…- bramo el profesor.

En el transcurso de la clase me la pase en dos mundos, como de ida y venida, tan veloz que a cada cuanto me mareaba.
Trataba de ignorar los comentarios vergonzosos de Elliot sobre mi persona; cuando me decía que era una persona interesante y de mucho ingenio; pero a veces no podía y le seguía la conversación arriesgando el cuello de ser sermoneada por Burwell y cuando no le hacia caso me sentía tan orgullosa de mi misma que si fuera otro persona me besaría.

Para mi suerte pude sentar cabeza y pensar en Hiro, cuando Elliot y Burwell no molestaban. Hiro se ausento todas las clases y eso me preocupaba, porque por mas que lo buscase no le encontraba y a mi acompañante no le hacia gracia verme alterada.
-Relájate.- dijo Elliot, mientras me pasaba una lata de frugos.
-No puedo.- murmure.
-Te falta solo una clase, de seguro una profesora le estará acosando.- carcajeo.
-No es gracioso.- le lancé una mirada fría.- Además, cómo rayos quieres que me relaje cuando hay un sinfín de ojos clavándonos.
Millones de chicas y chicos, podía decir casi todo el instituto, nos observaban. Si se podía cataloguizar las miradas, pues diría que había de todo tipo: asustados, asombrados, celosos, furiosos, etc.
-Ignóralos.- dijo con pesadez.
-Se ve que estas acostumbrado.-
-¿Que puedo decir?- el silencio nos abrazo.
-Es un fastidio.- rompí el silencio después de unos segundos.
-Lo se.- suspiro.

Hiro no apareció hasta que la última clase concluyo. Por otra parte, Elliot desapareció sin decir nada.
-Hiro.- soné monótona al pronunciar su nombre. Estaba recostado sobre la pared al pie de la puerta principal del instituto.
-Lo siento.- dijo arrastrando las palabras por el cansancio.
-¿Qué te pasa?- pregunte preocupada.
-Lo siento.- repitió.
-Olvídalo.- ataje.
-No quise dejarte sola.- parecía sumamente apenado.
-Olvídalo.- repetí.
-Pero…- comenzó a enrollarse.
-Si te disculpas de nuevo no te perdonare.- le corte.

Se esforzó por sonreír, pero en vez de una sonrisa trazo una mueca en su bello rostro. Cerró los ojos…
… Se desmorono…

Fragmento Tres: Primeros Copos

Despues de haber llorado como pileta humana viendo Koizora, sin importarme que habia personas a mi lado, sigo llorando sin sezar porque soy una baaka masoquista~ muy feeling para mi gusto*~
No puedo creer que existiera alguien tan perfecto que pueda amar de la misma manera que ama Hiro a la zorra de su novia (que me da ganas de arrancarle los ojos por no haberlo apresiado como el cielo manda)...
Y ya que no puedo con mi lloriqueada me puse a graficar como loca y a escrbir el fragmento tres.


Fragmento Tres: Primeros Copos.

Querida Reika:

¡Bienvenida a Riona! Espero que hayas tenido un buen viaje y sobre todo que te guste el departamento que compre, es chiquito pero acogedor. No te molestes en decorar el dormitorio porque ya me adelante, te gustara tanto que lloraras de la emoción.
Lo cierto es que… siento mucho no estar contigo, se me acaba de presentar un viaje inesperado a la ciudad de Meikyuu por el trabajo. Pero lo bueno es que te traeré muchos recuerdos. Por lo que sé es una ciudad pequeña, muy bella y verde, es como el jardín de Galia…

Bueno, espero que no te metas en líos. Si necesitas comida o cualquier cosa, solo llama a Hiro, que es el hijo del florista. La florería, esta en la esquina paralela al departamento, es una muy grande, de hecho lo veras con facilidad. Son personas muy buenas y amables, ellos te ayudarán, así que no te enrolles.

PSD: No pensabas que te dejaría sin nada, ¿a que no? Te estoy dejando un largo sobre rojo, que esta en el primer cajón de tu mesita de noche. Disfrútalo.

Sem Lux.


-Hermano.- suspire al terminar de leer la carta.
Me encontraba en la pequeña sala de madera del departamento 7, parecía una mini cabaña muy bien decorada. En las paredes colgaban retratos de sus viajes y premios. Los muebles de cuero beige opaco formaban un círculo alrededor de la vidriosa mesa, que en ella situaba un lindo adorno de coloridas flores, junto a la carta de bienvenida, que hace unos segundos termine de leer. Las cortinas de un beige más claro que los muebles, estaban cerradas. En una esquina de aquella habitación, se posaba un estante de vistosos libros de todos los tamaños y unos mas proporcionados que otros. Y en la entraba colgaba un perchero negro en donde hace un rato colgué mi chaqueta oscura.

Continué con mi recorrido. El siguiente ambiente era la cocina, con su impactante blancura. Todo era blanco y plateado. El fregadero, el refrigerador y el suelo de mayólica eran de un plateado metálico. Mientras que las paredes, la mesa, las sillas pulidas y una cocinita de dos hornillas eran níveas.

Atravesando el pasillo estaba el baño, de colores como el cielo. Y por ultimo al final del pasillo se encontraban dos puertas de roble, una de ellas estaba justo a mi mano derecha y la otra mirando al centro. Abrí la que estaba más cerca de mí. La primera puerta de la derecha era un dormitorio de colores oscuros. Había una cama muy delgada para una sola persona, un closet de color azul opaco igual que las cortinas y una mesa de estudio. Y al lado de este estaba de un reluciente negro, el mejor equipo de sonido que jamás había visto.
Asumí que era el dormitorio de Sem, porque siempre que lo veía en Buenaventura lo escuchaba tararear.
El último dormitorio era similar que el de Sem, solo que este era mucho más grande. Las cortinas y colchas de la inmensa cama que parecía que podía entrar dos personas, eran de mi color favorito: morado. También había una mesa de estudio, pero en vez de un equipo de sonido había una laptop. El closet era el mismo que el de Sem, con puertas corredizas.

Era el dormitorio que siempre desee. Y no creí que Sem tenía presente este minúsculo detalle.
No rompería a llorar, como dijo en la carta, pero sí le agradecería cuando volviera.
Busque el sobre rojo antes que me matara la curiosidad. En consecuente, estaba en el lugar donde Sem había indicado.

¡Sorpresa, Reika!

Te dejo una pequeña suma de dinero para tus necesidades, antes de que vayas a la policía y me denuncies por abandono. Jajaja.
Ya me adelante en inscribirte en el instituto. Ya tienes tu horario de primer ciclo, y tus clases empiezan con el fin de estas vacaciones; osea la próxima semana.
Inviértelo bien.

Besos, Sem.


No podía creer en lo cojudo que estaba mi hermano al darme esa cantidad de dinero para mi sola. Era más de lo que imaginaba.
Si bien era cierto, casi nunca tenía dinero a la mano en la cual podía gastarlo en mí. Pero esto ya era una exageración, era como si quisiera cubrir una gran deuda por todo un año.

Tener tantas sorpresas a la vez, era agotador y costaba un poco asimilarlo. Lo único que quería era darme un buen duchazo de agua caliente e irme a la cama con la mente en blanco…



Desperté con pesadez a la fría mañana de Riona en mi nuevo dormitorio. No había pegado bien el ojo por el raro sueño que tuve. Era oscuro y extrañamente calido. Había plumas negras, la misma que había visto en mi viaje, y sin comprender el porqué me sentía aliviada de sentirlas y escuchar una voz masculina que pronunciaba mí nombre picaramente…

Me frustre al ver el refrigerador vacío, me moría de hambre y no encontraba una miga de pan con la cual podía parar al menos el molesto ruido de mi estomago por unos minutos. Lo único que me quedaba, era ir a la florería y preguntar por un chico llamado Hiro, para que me indicara donde quedaban las tiendas de víveres.
Abrí la puerta corrediza del closet, y me dispuse a vestirme lo más rápido posible, antes que sintiera que moría de inanición. Me puse una chompa blanca de lana que llegaba hasta los muslos, unos jeans, botas y bufanda color negro.

El cielo estaba de un triste color grisáceo, amenazando con querer llorar y mojar todo a su paso… o algo por el estilo. Me inquiete un poco porque no tenia paraguas, pero así como vino mi inquietud, se fue por el gruñido de mi estomago.
Fue muy fácil encontrar la florería, porque era el único local de la calle que se rebalsaba en coloridas flores.
-Eh… Buenos días.- dije nerviosamente al entrar en el enorme salón de bellas y aromáticas flores y cristales.
-Sea bienvenida a Zorely- dijo un muchacho muy apuesto de hermosos ojos cristal y cabello blanco y puntiagudo.- ¿Qué clase de flores desea comprar?
-Este… t-tu eres Hiro ¿verdad?- tartamudee.
-Si. Soy Hiro Fortuna- respondió extrañado.- ¿Cómo es que sabes mi nombre?-
-Soy Reika Lux, hermana de Sem Lux.-
-¡Ah!- exclamo- Tú eres la pequeña de Sem.-
-¿Pequeña?- repetí.
-Bueno… si.- respondió avergonzado.- Siento haber dicho eso.
-Descuida.-
-Es que… en estas ultimas semanas Sem no hacia más que hablar de su pequeña. Cada vez que lo hacia se le iluminaba el rostro y quedaba como baboso.-
Me carcajee a mandíbula abierta junto con Hiro, que al sonreír me parecía mucho más atractivo.
-Bienvenida a Riona, pequeña Reika.- dijo estrechando un delicado adorno de flores moradas.
-G-gracias.- respondí de gratitud al notar que Hiro era buena onda.
-Sem me comento en unas de sus pastelosas historias que te gustaba mucho el morado. Estas flores son muy populares en Riona, por su peculiar pigmento brilloso. Se llaman Tulipanes.-
-No debiste…-
-No lo creo.- me corto.- Al fin pude conocerte y eso me alegra.-
-Gracias.- solo eso pude decir.

Era la primera vez que conocía a una persona en la cual no me miraba como su fuera un fenómeno y podía hablar sin incomodidades.

-¿Qué tal esta la empanada?- Hiro tenia la cara curiosa y divertida mientras me veía devorar.
Después de conocer al padre de Hiro; (un hombre de voz profunda, bigote y sobre todo muy cariñoso al darme tremendo abrazo, que si no fuera por Hiro, ahora estaría con unas par de costillas rotas); nos encaminamos a la cafetería Torihan que se ubica tres cuadras calle abajo de la calle Sunt en donde vivía.
-Esta riquísima.- respondí con entusiasmo saboreando cada bocado que daba.
-Sin duda. Las empanadas de Torihan son las mejores.-
-Ah… quiero otra más. Nunca antes me había sentido tan viva.
-Así se siente uno después de comer dos empanadas seguidas y aun sigue queriendo más.-
-Me siento privilegiada.-
-Romperás un nuevo record.-
-Estaré orgullosa cuando llegue el momento.-
Se produjo un leve silencio en la cual nuestras miradas se encontraron, para luego ser roto por el sonido de nuestras carcajadas.
Me encantaba mirar a Hiro cuando se reía. Tenía coquetos hoyuelos cuando sonreía.
-Hiro…-
-¿Qué pasa? No me vallas a decir que quieres devolver las 4 empanadas que te comiste.- fingió estar alarmado.
-No seas ridículo.- puse mala cara.
-Entonces ¿Qué es?-
-Quería preguntarte dónde queda el Instituto Nyvill.-
-Esta al otro lado de la carretera. Pasando los condominios, mejor llamado La Estancia.- explico.
-¿Cómo llego allí?-
-Lo mas rápido es en tren, tenemos que tomar el subterráneo.- continuo- Pero no te preocupes, iremos juntos ya que estamos en la misma clase.- dijo deliberadamente mientras tomaba su gaseosa.
-¡Esto es genial!- pegue un pequeño grito de felicidad.-
-Es cierto.-
-Me alegra de que vayamos juntos.- suspire.
-El sentimiento es mutuo.- dijo con una gran sonrisa en la cual fue correspondida con la mía.
-Ah… que gran noticia… pero tu ¿Cómo sabes que vamos en la misma clase?
-Me filtre en los archivos y te coloque en las mías.- respondió sin culpabilidad en el rostro, mas bien se le veía divertido con lo que había hecho.
-Bandido.-
-Fue idea de Sem.-
-Y le hiciste caso.-
-Me pareció divertido.-
-Hmm…- entrecerré los ojos.
-A menos que no quieras estar en mis clases.- dijo distraídamente mirando a las musarañas.
-Déjalo como esta. Al menos tendré con quien hablar.-
-Y todos somos felices...-
Rompimos el trato en carcajadas.


Después del agradable desayuno que nos dimos en Torihan, Hiro tuvo la gran de dejar su trabajo y tomarse el día, visitando tiendas y mostrarme un poco la ciudad.
Todo fue muy divertido. Primero asaltamos la tienda de ropa: Antoinette. En donde nos demoramos un montón por que Hiro quería verme con casi todos los conjuntos que había en la tienda. Luego nos pasamos a Nyana, una brillante tienda de Joyas, en las cuales Hiro me compro un lindo y delicado brazalete de plata.
Nos perdimos en el tiempo visitando lugares y comprando cosas que no nos dimos cuenta, hasta que salimos de la última tienda, que la noche había llegado.
-¡Que lindo!- exclame- Es la primera vez que veo copos de nieve.- veía los copos de nieve que descendía, hasta derretirse con el contacto de mi piel.
La temperatura bajaba con cada segundo que pesaba, pero mi alma ardía en felicidad.
-Aprécialo, porque esta será la ultima noche que la veas… por este año.
Asumí eso como cambio de estación.
-¡Rayos! Me matas la ilusión.- respondí hostilmente.
-Bueno… de cualquier manera es mejor que regresemos antes que nos congelemos.- dijo ignorando mi comentario.
-Esta bien.- accedí porque ya estaba apreciando el frió. Y esta sensación no me gustaba.

Llegamos al departamento tan rápido como nos permitía al tiempo. Mire el reloj de muñeca que marcaba las 8:00 pm.
-Entra. Te invito a tomar loche.- dije abriendo la puerta.
-No es necesario. Me iré a mi casa.
-Acepta.- insistí- será un pequeño presente por haberme ayudado con las compras y ser gentil en enseñarme la cuidad.- puse ojos de cachorrito.
-Lo haré si dejas de poner esa cara.- dijo sonrojándose.
-¡Hai!- sonrei.

Yuri Ocio ;D

Se me dio por tener mi rato Yurista nyaa [weno con mi free time, quien rayos no se debe aburrir] Whatever~ googleando encontre dos picks muy monas y sexualonas, mas por la segunda pick.. y pos como me gusto me puse a graficar como loca en el Photoshop *w*
La primera es de una anime Yuri llamada: Kanazumi no Miko y la segunda es una anime sexualon q ni idea como se llama xDD! jajaja pro por lo q veo debe ser fuerte kuku^^

Asdasd~

Estoy requete feliz xq al fiin a mil años luz pude remodelar el blog y esta bonito nyaa^^ y pues tb xq mi amigo Dileon se va a New York~ Congratulation nyaa!!

Aww~ Hay muxas cosas buenas por lo cual ai q luchar, x example: hoy dia acabo mi ciclo de ingles y tan solo me falta tres puntos pa sacar 100 algo q de vrdd quiero lograr ya q no rompere mi tradicion con mis 100 ademas xq mi nuevo cell sta en juego jeje owoU.. asi que dare todo de mi. Tengo muchos proyectos como componer versos y terminar me Fragmento Tres de mi supuesto libro imaginario~~ Tambien stara listo un sixpack' de graph y eso me emociona aun mas...

Well como stoy aburrida hasta el cogote me ire a ver Bleach y To Love Ru >w<

Fragmento Dos: El Angel Caido

Estoy muriendome de la pura agoniia nyaa!~ Hoy di mi examen final escrito de ingles y espero sacar un 4/4.. Segun mi deseo: Si lo deseo de corazon se realizara y eso es lo q stoy pensando.. Luego una nueva noticia salio a flote segun la galleta del mal un amigo me dara dinero jajaja xDD! justo lo que necesito nyaa~
Si todo sale bien capaz me llamen y sea animadora de shows infantiles [Que carajos stoy hablando?] Well.. como sea. Este es mi ultimo graph q hize con el photoshop.. me encanta como qdo haci de Yuresco, quizas haga yuri con jaja xDD!

Y bueno quiero dacir muuxas gracias a mi gran lector Dileon, que le gusto las weadas que escribo y que dice qu tengo talento n_n nyaa!! mi te adora^^ tu tb eres un monstruo con los graph lo haces de la ***


Fragmento Dos: El Ángel Caído.

El trayecto hasta Riona fue largo, aburrido y muy tranquilo. Después del susto que despertó a la mayoría de los tripulantes por la pequeña turbulencia, comparado a lo que ví esa noche no era nada. Al cabo de un rato pequeñas plumas negras adornaron a la gloriosa luna, una noche perfecta. Me irritaba estar limitada a no ver mas allá de la pequeña ventanilla, y no saber de donde provenía. Dudaba que fuera de un ave, ya que la oscuridad infinita estaba desolada. Cualquier egocéntrico que la haya visto, ahora estaría muriendo de la envidia a tal belleza.
Eso me hizo recordar a mi adorable compañera que jugaba con su corto cabello a causa del aburrimiento.

Llegamos al aeropuerto Kanzha después de veinticinco horas de viaje y eso causo que se me durmieran las piernas. Al principio se me hizo difícil caminar, parecía tonta tambaleándome, sin embargo no me importaba ya que al fin y al cabo nadie me conocía en esa ciudad.
Sin duda alguna, el aeropuerto era mucho más grande y lujoso que el de Spica. El aeropuerto Kanzha parecía mas a una mansión de espejos y piedrecillas hermosas, todo era tan detallado y delicado que si hubiera un gran ventarrón las lunas se quebrarían al instante.


Me quede embobada a tal ilustre que no me había dado cuenta que mi valija ya había salido, me apresure a cogerla y me dispuse a salir de la muchedumbre.
-Permiso.- dije a unas personas que se amontonaban para recoger sus propias valijas.- Permiso.- repetí.
Con gran dificultad pude salir del grupo de personas que se amontonaba cada vez mas, no sin antes golpear a alguien y caer al suelo con las valijas.
-Ah!- di un pequeño alarido de dolor.- Me golpeo un camión.- comente mientras me sobaba la cabeza.
-Yo que sepa no soy ningún vehiculo.- dijo una voz masculina muy bella. Se podía decir casi sensual.
Levante la cabeza para ver con quién me había dado.
-Un ángel.- se me escaparon las palabras. Al pronunciar estas palabras, sus ojos azul cielo brillaron extrañamente a un escarlata. Me recordó al color de la luna que tuvo la noche pasada.
Pero ¿Qué hacía un ángel pisando la tierra de los impuros?
-No lo creo.- dijo con una falsa sonrisa en el rostro. Casi siempre sabía cuando alguien me mentía. Sin embargo no pude dejar de mirar el rostro de aquel muchacho que no aparentaba más años que yo. Mas bien parecía un chico de instituto.
-Lo siento.- dije. Sintiendo cómo se quemaba mi rostro por la vergüenza.
-No lo sientas.- respondió.
Me dispuse a levantarme, pero éste había capturado mi mirada estando muy cerca de mi rostro. Me ruboricé aun mas, no sabía que hacer, el corazón me latía a mil por hora, sentía que si respiraba una vez mas iba a explotarme y por si fuera poco las piernas no me respondían.
Después de unos escasos segundos ya no me sentía tan embobada sino estaba experimentando una sensación horrible al no poder mover mi cuerpo. Con gran esfuerzo y pesar pude girar la cabeza para ignorar su mirada tan penetrante, que ahora habían tomados dos colores: el azul cielo y el rojo escarlata. Ante todo eso, su mirada era hermosa porque estaba acompañada de un coqueto lunar cerca del ojo izquierdo. No quise dar cabida que en realidad me impresionaba, una sensación que ya lo había experimentado con anterioridad cuando me miraban. Me aferre a mi débil fuerza y al fin pude levantarme. Él también hizo lo mismo pero con gran agilidad.
Era alto, sin tomar en cuenta que me pasaba por una cabeza, tenía el cabello despeinado de color azabache propio de la oscura noche y su piel era como la nieve: pura. Llevaba jeans y zapatillas oscuras, una polera blanca y una casaca oscura muy a la moda. Parecía todo un casanova.

Cuando sus dedos suaves y calidos rozando mi mano me hicieron regresar a la realidad. Retire mi mano, pero él me la sostuvo antes que se alejara mas de su alcance.
-Deja que te vende.- dijo con serenidad.
No me había percatado que me había cortado el dedo al caer con las valijas hasta que él sugirió vendarme. Sacó un pequeño pañuelo blanco y comenzó a vendarme el dedo sangrante.
-Eres muy delicada ¿eh?- rió mientras me vendaba. Tienes una suave y bella piel.
-G-gracias.- respondí ruborizándome por el comentario.- Pero tu pañuelo se ensuciara.
-Para eso esta. Tan solo no vayas por ahí a chocar a otras personas, ya que este es el único pañuelo que tengo.- respondió burlonamente
-Tratare de no hacerlo.-
-Esmérate…
-Oye…- quise replicar a mi defensa, pero me corto.
-Bueno es hora de irme. Nos vemos. Y recuerda no chocarte con nadie-
Sin mas nada, el apuesto moreno desapareció entre la muchedumbre.

Si hubiera un ser mas bello que el ángel ese seria el demonio, un ser tan bello y glorioso, egoísta y astuto.

Lesson ©

OK! Despues de una larga lucha con mi asquerosa vida monotona y singular que tengo, al fiin aprendi lo que tengo que hacer aora en adelante y pos todo es gracias a mi alocada Mom que la adoro y nunca dejó que me diera un fuerte golpe a la cabeza directo al vacio~~
El otro dia algo me traumo viendo la Tv y eso .____. y sq si me deprimo nunca jamaz!! [Never&Ever] sere friend ni mucho menos bestfriend de Ana y Mia >.>..
Ana y Mia son las mejores amigas que echaran tu vida a la basura a calzon quitao'. Como escuche en la Tv la Anorexia y la Bulimia son enfermedades que te ahogan, cuando te mueres de hambre por mas que quieras como no puedes, quema el estomago y crea un hoyo negro en tu cerebro, asi que no deben ser tratados como seres vivientes dandoles nombre de personas como dije: Ana y Mia. Y si os quereis acabar tu patetica vida pos lo mejor esq te tire un balazo en la cabeza ò_ó! Y aun peor si creeis que ser delgada o parecer a un alfiler te hace mas bella, te digo: JODETE!! La cosa con la cual te hace mas bella y unica es la Personalidad.~~

Y la frase del dia Friky es: Una noche de luna el reflejo perdura.

Fragmento Uno: Luna Roja

Kyaaa!! se me dio por escribir, y como soy ociosa no lo eh terminado hasta este mismo instante.. Weno todabia sigo teniendo la loca idea de volverme famosa al publicar un horroroso libro y bueno se q soy un asco pro igual escribo ><.. asdasd.. me eh dado cuento q soy un tierno y adorable Uke, Soubi me violara nyaaa


Fragmento Uno: Luna Roja
La ligera brisa del viento de una noche de verano, ondulaba mi liso y largo cabello azabache, dándole la bienvenida al crudo y deprimente invierno. La calle en donde esperaba con paciencia yacía desolada, excepto por dos amantes que se abrazaban con ternura, que estaban alumbrados bajo la tenue luz de los postes, al otro lado de la calle.
-Tórtolos.- susurre con pesadez.
Hasta ahora no comprendo el sentimiento que irradian aquellas personas que según ellos proclaman haber encontrado su otra mitad en el mundo, o mejor dicho la razón de sus patéticas vidas carnales. No lo entiendo y no intento hacer el más mínimo esfuerzo por comprenderlo ya que nunca me detuve a pensar en otra persona que no sea yo. Seré egoísta, me da igual. Sino veo por mí, quién lo hará. Esa era la regla número uno que mi hermano me impartió antes de partir.

Un destello segador y el sonido de un motor rompió el hilo de mis pensamientos. Entrecerré los ojos para protegerlos, pero no funciono por lo que me vi obligada a usar las palmas de las manos para cubrirme. Segundos más tarde un auto aparco frente a mí, silenciando su motor.
Mientras recuperaba la vista, escuchaba con atención el bajo chillido de la puerta al abrirse y luego el sonido de pasos lentos.
-¡Arg! ¡Maldita sea!- maldije mientras me frotaba levemente los ojos.
Parpadee dos vez y al fin pude vislumbrar el auto que estaba a mis pies. Era de color amarillo canario con franjas negras a los costados y en la cabecera tenia un triángulo de plástico blanco con la inscripción taxi en negrita.
-¿Señorita?- preguntó un hombre alto y flaco que estaba parado junto a mí. Su cabello marrón oscuro se debatía entre las canas, su barba que alguna vez fue de un brilloso color marrón, se perdía con el tiempo entre las canas y debajo de los ojos había sacos del nítido cansancio. Al parecer el hombre rodeaba la tercera edad.- Señorita ¿está usted bien?- preguntó con preocupación marcada en la voz.
-Si, estoy bien, no se preocupe.- respondí en un murmullo. En realidad no quería echar pelea por la parcial ceguera que me causo su auto.
-¿A donde quiere que la lleve?- pregunto de nuevo, viendo atentamente mi equipaje.
-Al aeropuerto, por favor.- respondí
-Seguro.- el hombre cogió las dos valijas que tenia a los costados y las introdujo en la maletera con cuidado.
Mientras tanto eche un rápido vistazo al pequeño reloj de muñeca. Marcaba las 10:30 pm. La hora en la cual nunca olvidare. La hora de mi nuevo comienzo.
-Señorita, ya esta todo listo.- dijo el hombre que tenia la puerta del asiento trasero, abierta.
-Gracias por colocar las valijas.-
-Es un placer.- respondió con una sonrisa.
Antes de entrar al auto, gire sobre mis talones para despedirme de aquella calle que siempre me vio pasar.

Jamás olvidare la hilera de casas que se amontonaban unas con otras, casas que de por si eran casi idénticas. Cuando las veía me hacían recordar a un sueño de espejos, muy hostil para mi gusto. En toda esa similitud siempre resaltaba una casona, que en sus tiempos debió ser una de la más hermosa y pintoresca en esta calle lúgubre y monótona.
Con el paso del tiempo, el dueño de la casona, encomendó a un grupo de monjas para que se hicieran cargo. Y con todo el privilegio que tenia, lo convirtieron en un orfanato para menores y centro de adopción para los niños, llamándolo Buenaventura.
Yo vivía allí con mi hermano, hasta esta noche.
Según las monjas que me acunaron, llegue bajo un manto azul de terciopelo, en una noche lluviosa junto con mi hermano, agarrados de la mano. En ese entonces era una pequeña de ocho años y mi hermano me llevaba por siete años más. Me contaron que aparecimos en el umbral de la gran puerta de roble principal, sin angustias ni pena. Mi hermano reflejaba un ademán protector hacia y yo me sentía calmada sujetándolo de la mano.

Como pasamos el margen de edad que preferían los padres que se iban día a día al centro, mi hermano y yo, no tuvimos suerte de encontrar una familia. Pero en sí, eso no nos afectaba en absoluto, ya que estábamos felices de tenernos el uno del otro. Mi hermano me protegía y yo lo admiraba con el paso del día.
-Sonríe, aunque tu corazón te duele.- repetía cada vez que me sentía triste o angustiada. Esa era la regla numero dos que me enseño, pero mas que una regla era un consuelo fortificante.

Lo quería más que a nadie en este mundo. No se cómo pero al abrir mis ojos por primera vez, ví el aliviado rostro trigueño de mi hermano. Me sentía extrañamente calida en aquella cruda noche de invierno, y era porque me acunaba entre sus brazos desnudos. Los copos de nieve caían sin cesar, a cada exhalación, una pequeña nube de humo salía por nuestras bocas. Un aterciopelado manto azul me envolvía, en la cual deslicé con cuidado, para también cubrir el cuerpo de aquel niño de hermosos ojos verdes que me estrechaba a el con fuerza.
-Gracias, pequeña.- dijo con dulzura, al mismo tiempo que depositaba un delicado beso en mi frente. Esa fue la primera vez que me beso, y la última fue, cuando cumplió veinte años y se fue a estudiar Gastronomía en el instituto K-ferina, dejándome sola en Buenaventura.
-¿No debería despedirse?- comentó el hombre que aún mantenía la puerta abierta del auto.
No me había dado cuenta que me abrazaba con fuerza y que me mordía el labio inferior, hasta que el hombre me recogió de mi ensueño y me trajo a la realidad.
-N-no… No es necesario.- murmure. Ya lo había echo hoy en la mañana, en el despacho de la directora. Y el motivo por el cual quise salir de noche, era para no tener que despedirme de los niños que se habían encariñado conmigo. No soportaba la idea de verlos y decirles que me iba hasta quien sabe cuanto.
El hombre no trato de disimular su preocupación ante mi respuesta, así que, antes que dijera otra cosa más, entre al auto…

Todo el recorrido que hicimos el taxista y yo, desde el pueblo Spica hasta el aeropuerto Ishtar, fue algo incomodo. El taxista con afán quería entablar conversación, pero yo, tan solo me limitaba a contestar lo necesario. No tenia ganas de hablar y mucho menos le prestaba atención a lo que decía, solo miraba las calles desaparecer por la ventada.
-Muchas gracias.- dije después de cuarenta y cinco minutos, cuando el taxista saco las valijas del auto y las coloco en el suelo.
-Suerte.- me insto.
-A usted.-
Di media vuelta y me encamine con paso firme hacia la entrada principal con las valijas en las manos. Tuve suerte de no tener mucha ropa, me ahorraba problemas en pedir un carrito y ver la estúpida cara de estupefacción que ponía el policía al ver tan solo dos valijas pequeñas.
Como era de esperarse, había una gran muchedumbre en el aeropuerto, unos esperando su vuelo tranquilamente y otros esperando a los recién llegados. También había personas muy alegres, comprando recuerditos en las lujosas tiendas.
Eche un rápido vistazo al gran reloj de pared. Marcaban las 11:15 pm. Tenía quince minutos de sobra. Me dirigí al tocador, sin antes registrar las valijas y tener todo los documentos y el pasaje en mi pequeño bolso morado.
En el baño era otro ajetreo. A decir verdad no me consideraba tan antisocial, pero ver a tanta gente en un mismo lugar, me incomodaba.
-¿A que parte de Riona vas?- escuche hablar a una chica baja, regordeta y de cabello negro, a su amiga, que tenia el mismo peinado, pero esta era mas estilizada y mucho mas delgada.
Al oírla hablar de Riona, no pude resistir en poner atención en aquella banal conversación.
-A los condominios de La Estancia.- respondió la otra.
-¡OH! El lugar más pituco.- expreso la regordeta emocionada.
-Claro.- dijo con petulancia en la voz.-O sea, no me voy a meter en cualquier sitio.
Después de eso, perdí conexión y di por finalizada mi atención poniendo los ojos en blanco. Me mire al espejo para ver que todo estaba en orden. Tenía bien puesta la chaqueta jean negra, la blusa morada oscura y el pantalón jean negro; lo único fuera de si, era mi cabello, me acomode el fleco que amablemente me cortó una de las monjas de Buenaventura, y peine el cabello que me llegaba un poco más arriba de los codos, con los dedos.
Estúpidas.- pensé.
-¿Viste sus ojos?- escuche hablar de nuevo a la regordeta, a su amiga.
-¿La flacucha de cabello negro?-
-Si, esa misma- Pare en seco a unos centímetros de la entrada, y pero rápidamente me oculte en uno de los pilares blancos.
-No pude verla bien.- dijo la delgada- estaba mirando como rayos tiene esos senos en un cuerpo como ese. Hasta tiene más que yo.
-Si, es verdad.- concordó la regordeta- es tan delgada que fácil puede hacerse pasar por una modelo además tiene unos senos bien formados.
ARG! Lesbianas.- grite en mi fuero interno.
-Bueno, como sea.- continúo la regordeta- sus ojos eran fuera de lo común, jamás había visto esa clase de color y te puedo asegurar que no eran lentillas. Sabes muy bien que soy experta en verificar si lo son.
-¡Ay niña! Basta de misterio y dime de una buena vez que tan sorprendente te pareció.- exigió- es mas, no creo que sea del otro mundo, conociéndote, a ti todo te sorprende.
-Ya esta bien. Te lo voy a decir, capaz te desmayes. Eran de color malva.
-¿Malva? Eso es imposible.
-Pues, después de lo que ví, no lo creo.
-Sabes ¿Qué?
-No.-
-Te llevare al oculista.- dijo con desprecio.
-No estarás… -Par de egocéntricas.- suspire.
Me harte de escuchar la ridícula conversación que tenían sobre mi y me lancé a los pasadizos. Pero claro, no me sorprendía en lo más mínimo de aquella charla, a donde iba, la gente siempre cotorreaba de mi persona y de mis peculiares ojos.
-Niña no deberías ponerte lentillas.- se atrevió a decirme una cuarentona hace unas semanas cuando estaba dulces para los niños de Buenaventura.
-Es mi problema si me los pongo o no.- respondí con descaro. Ya que si daba a entender que no tenia lentillas, comenzaría a bombardearme con un sin fin de preguntas, y no tenia paciencia para ello.
Cuando era niña también le pregunte a mi hermano porque tenía ese calor tan singular. Y él con gentileza me respondió: porque eres única. Además, a una niña hermosa le pega ojos hermosos.
Siempre conseguía ruborizarme, mientras lo hacia él se partía de la risa y eso me fastidiaba, a veces…

-El vuelo VK320 directo a la ciudad de Riona-Galia partirá dentro de 10 minutos,- anuncio la locutora.- por favor abordar el avión.
Me dio un vuelco a la boca del estomago, ese era mi avión. Apresure el paso para llegar a las maquinas de detección de metal, pase sin inconvenientes ya que nunca había cargado nada de valor que les interesara a las personas, y mucho menos cosas lujosas como joyas de plata u oro.
-Su pasaporte por favor.- dijo una bella señorita de moño y uniforme azul.
-Aquí lo tiene.- le enseñe el pasaporte de cuero marrón.
-Muchas gracias.- contesto con una sonrisa.- Señorita, su asiento es el A22 a la mano derecha. Asentí con la cabeza. Rogaba al cielo de que mi asiento quedara al lado de la ventana, y para mi suerte así lo era. Suspire del alivio, aunque sabía que la única cosa que iba a mirar seria esponjosas y blancas nubes, estar al lado de la ventana me animaba el viajar en avión.
Continuo a mi asiento, había otro, pero este estaba vació.
No pasaron ni cinco segundos cuando la arrogante muchacha de contextura delgada que había visto hace poco en el tocador, irrumpió en el avión. Como era de esperarse, su caminata era de una típica niña creída. Hizo el mismo procedimiento que hice, pero en este caso a ella se le borro rápidamente la sonrisa arrogante de la cara convirtiéndola en una fea mueca, cuando la bella y morena señorita de moño y uniforme azul, le indico donde se iba a sentar. Y obviamente era en el único asiento libre, junto a mí.
Me lanzo una mirada de de pocos amigos al cual ignore, me acomode en el asiento mirando por la ventanita, hasta que sentí que la muchacha se sentó a mi lado. No tuve la más mínima intención de echarle ojo, por lo que fingí poner atención a la ventanilla. No sabia porqué rayos le caía mal, y si fuera por el banal comentario que hizo en el tocador, pues me parecía una estupidez.

Mi corazón se paro cuando anunciaron el despegue, pero fingí despreocupación e intente no temblar. Mientras tanto la muchacha de mi costado yacía cómoda y entretenida con su aipod. No podía creer lo que estaba viviendo, por primera vez me iría de mi pueblo natal, Spica.

Con el transcurso del viaje el interior del avión se ponía más oscuro a causa; que los pasajeros iban apagando sus diminutas luces por el pesar de la noche. Yo también la había apagado, no porque tenía sueño sino porque mi adorable compañera se había quedado dormida a los pocos minutos del despegue, y no quería ponerle mas ya de mal humor. Su mal humor talvez se debiera a que no haya dormido bien, pero eso tampoco no me convencía.

Después de unos segundos, viajé en la penumbra, no había luz dentro ni mucho menos afuera. Todo estaba tranquilo; los adultos roncaban bajo, otros se movían pero no incomodaban a sus compañeros, todo estaba tranquilo; pero aun así me sentía intranquila.
Mire por la ventanilla sabedora que no iba a ver nada, pero eso no desistí en ver al exterior. Por mas loco que fuera esto, estaba completamente segura que la luna siempre tenia un hermoso brillo plateado, también sabia que si bien lo vieras de lejos o de cerca igual seria plateada; sin embargo esta vez brillaba de un rojo escarlata, un hermoso rojo. Ni bien era cierto la luna siempre me había parecido bella, pero ahora me parecía gloriosa y bella en su máxima expresión.

No sabia porqué se había tornado así y me daba igual porque en si me gustaba. Me atraía mucho más.