IRASSHAIMASE [♥]

Ohayou Mina*san!! Mi desde cualquier lugar ricondito del espacio... asdasd~~ Aww.. Llegue a la Tierra dnd avitan los tericolas, con la funcion de dominarlos con mis Nyaas >w< asdasd~~
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Fragmento Cuatro: Encuentro

[вlαcк♥sтoиә]~~ Des de muxo tiempo que no me pasaba por aqui... (...siempre lo veia pasar y no tenia la oportunidad de escribir naah) pro eso aora a cambiado. Se me subio la picazon de redactar otro fragmento ''chucho''~~

Y ante too estoy refeliz xq ya tngo cash!! hahaha y como se me antoja un chocoton me comprare 2... espero que la felicidad me dure al menos un buen rato ^^ Bla bla bla...~


Fragmento Cuatro: Encuentro.

-Date prisa o llegaremos tarde.- grito mientras corría calle abajo, con la mochila encima del hombro.
-Correría mas rápido si antes no me ahogo tratando de llenar mi pulmón de oxigeno.- replique, siguiéndolo.
-En ese caso correré contigo encima.- respondió burlonamente.
-Tratare de no morir forzando a mi pulmón.-

Lo único que me faltaba en mi primer día de clases, como universitaria, era llegar con elegancia; en otras palabras extraordinariamente tarde. Pero gracias a Hiro la palabra extraordinaria desaparecería de la oración.

Cogimos el tren (a duras penas) que nos dejaría a unas cuadras del Instituto Nyvill.
La mañana estaba soleada con un bello cielo azul despejado, dando la impresión que el día me estuviera dando suerte.
Aunque estuviera sufriendo la gota gorda por la agitada mañana, me sentía aliviada de tener a Hiro como compañía, que sorprendentemente se hizo mi mejor y confiable amigo en cuestión de días. Era raro que fuese así, pero Hiro destilaba confianza y aun más, cuando los dos últimos días de vacaciones de mi llegada, la habíamos pasado juntos, divirtiéndonos y mirando los pocos lugares que nos permitía el tiempo.

-Con esto llegaremos a tiempo.- anuncio Hiro.
-Que alivio.- suspire mientras sacaba dentro de mi mochila una botella de agua.
-Toma.- dijo mientras se inclinaba a recoger un pañuelo níveo.
-Gracias.- le dedique una sonrisa de agradecimiento.
Era el pañuelo de aquel chico de rostro angelical y ojos singulares, que me tope en el primer día de mi llegada a Riona, cuyo nombre ignoro…
-¿Nerviosa?- pregunto burlonamente mientras nos encaminábamos al instituto.
-No lo creo… solo…-
-Solo… ¿Qué?-
-Es incomodo caminar así- estaba cohibida.
-No le veo lo malo- respondió burlonamente.
-¿¡Como que no!?- me exaspere
-Jajaja.- rompió a reír.
-¡Hiro! No le veo la gracia.-
-Pues yo si.- dijo acomodándome el fleco- Te ves más linda cuando te sonrojas…
-Cállate- le corte- y a todo esto, ¿Qué hacen estas chicas alrededor?
Después de haber bajado del tren y caminar las 3 cuadras que nos faltaba para llegar al enorme instituto, un gran número de chicas nos observaban con gran recelo y para empeorar la situación de incomodidad, otras clavaban su mirada en mí.
Y si bien dicen que con la mirada se puede matar, entonces ya estaría 4 metros bajo tierra.
-Es la primera vez que conozco a una chica que no le gusta la atención.- comento con una gran sonrisa picara en el rostro.
-Me alegro de ser la única en mi especie.-
-Jajaja- Hiro carcajeo a mandíbula abierta y yo también lo acompañe. Me gustaba como llevaba su vida despreocupada.
-Bueno… hasta ahora no haz respondido mi pregunta.-
-Ellas son chicas de la escuela media, o mejor dicho: la secundaria. Y parece que son mis fans. Jajaja.
-¿Fans?- me quede perpleja con la boca abierta.
-¿Qué?- se encogió de hombros.
-Nada- dije desviando la mirada.
En si, Hiro era muy guapo, solo que no podía creer que no creyera que tenía admiradoras, y esto me había dado por sorpresa. Y si tenía admiradoras, también tenía una novia la cual las chicas que estaban cuchichiando a nuestras espaldas envidiarían.
-¿Hiro?-
-Dime.-
-Tienes novia ¿verdad?-
-Lamentablemente no, todas las que tuve fueron devoradas por estas chicas.-
-¿Qué…?- se me salieron los ojos de la pura impresión.
-Jajaja. No te alarmes de esa manera que comienzas a asustarme.- dijo mirando al cielo.- En realidad no eh tenido novias.
-No te creo.- replique.
-Y ¿Por qué no?-
-Porque…~-calle.
-No es necesario que respondas.- dijo al sentir que ya no iba a hablar.- No tengo… porque ninguna me atrae, todas viven en su Pinky mundo a acepción de una.
El silencio nos cubrió mientras me miraba fijamente con esos hermosos ojos verdes, provocando que los latidos de mi corazón se acelerara y la piel quemara.
-… ¡Hiro!- una voz femenina se escuchaba lejanamente gritando el nombre de mi amigo.- ¡Hiro!- grito de nuevo, esta vez mucho mas cerca, causando que la quietud y el silencio se disipara.
-Eh…?- Hiro se sacudió levemente al notar que lo llamaba.
-¡Hiro! Despierta de una buena vez- exclamo la chica.
Era alta, simpática de sonrisa perfecta y cabello castaño oscuro ondulado que le llegaba hasta los hombros.
-¡Zaki!- dijo Hiro ahogadamente.
-Y ¿Quién mas va a hacer?- se mofo.
-No empieces.-
-¿Tu novia Hiro?- sin aguantar más la curiosidad, pregunto, clavándome con la mirada.- es demasiado linda para serlo.
-¡No fastidies!- respondió con los dientes apretados.- Ellas es una amiga.
-¿Eh?- me sentía tonta al decir solo eso.
-Ella es una amiga.- al ver a Hiro sonrojado comencé a sonrojarme también.
-Yo soy Zaki Ryu- Zaki se presento con un beso en la mejilla.
-Y-yo soy… Reika Lux, mucho gusto- tartamudee.
-¡Que linda eres!- exclamo.
-Deja de acosarla.- dijo Hiro.
-No estés celoso que no te la quitare.-
-¿Tienes algo que decir?- Hiro trato de ignorar el comentario.
-Ahhh… si. La profesora Fray me pidió que recogieras unos documentos conmigo.-
-Con uno basta.-
-¡Hey! No seas tan frío.- dijo fingiendo estar dolida.- Son bastantes y como muy pronto empezara la primera hora nos tenemos que apurar.- concluyo agarrando la mano de Hiro.
- ¿Que?...- Hiro se alarmo.
-Reika, te robare a Hiro por unos momentos. Pero si no nos damos prisa haremos horas extras y eso es lo que mas odio.- sin más nada que decir, arrastro a Hiro al interior del instituto.
-Rayos.- suspire.- Este día no se podría volver mas agitado.
Cogí el horario que tenia en el primer de la mochila y me puse a andar. Si hubiera sabido que iría sola a clases me hubiera memorizado el horario y no estaría como boba con el papel en la mano, y por si fuera poco; para variar tenia muchos espectadores examinándome, clavando sus ojos sin sigilo.
Apresure el paso cuando escuche la campana, doble la esquina del segundo pasillo cuando choque con algo…
…o mejor dicho con alguien…
-¡Ah! Mis cosas.- exclamé cuando la mochila y el horario se vinieron abajo.
-Tu de nuevo.- dijo una voz sensual.
Deje de recoger mis cosas para levantar la mirada y quedar estupefacta porque el rostro del ángel que había conocido en el aeropuerto, de nuevo lo tenía a escasos centímetros de mi rostro.
-Ángel.- repetí como la otra vez. Y al igual que la ultima vez, sentí mi rostro arder por el sonrojo.
-Creo que no.- contesto.- Estoy seguro que me llamo Elliot Nightroad. Y también estoy seguro de haberte dicho que no andarás chocando a las personas porque saldrás lastimada.- continuó con una llameante sonrisa burlona en el rostro.
-Me estas persiguiendo.- acuse.
-Quien sabe.-contesto- Hoy día estas mas hermosa.
Suspire.
-Te sonrojas muy fácilmente…-
Desvié la mirada y me apresure a recoger mis cosas.
-Ya me presente y no me haz dicho tu nombre.-
-Reika Lux.- respondí de inmediato.
-Bonito nombre.- siguió halagándome.-
-G-gracias.- susurre.
-Me suena a nombre de diosa, ¿a que no serás una eh?- prosiguió sin detenerse a ayudarme.
-Es hora de irme.- ignore ese comentario. Ahora era yo la que decía aquella frase. Él rió al escucharlo.
-¿Qué clase te toca?- pregunto.
-La 303, química orgánica.- respondí.
Sus bellos y extraños ojos llamearon y sin dar previo aviso me tomo de la mano, llevándose todas mis cosas en una sola mano y me condujo a un pasillo largo hasta quedarnos de pie frente a una puerta de madera caoba.

Hasta ahora no había conocido a una persona tan impredecible, no podía llegar a él tan deprisa. Elliot se parecía al viento, pero más que eso, se sentía como tal.
-Llegamos- anuncio.
-¿Por qué hiciste eso?-
-Para que no perdieras tu primera clase.- sonrió.
-Pues gracias, pero la próxima vez avisa cuando quieras arrastrarme a algún lugar, así me dará tiempo para alistarme.
Se carcajeo en silencio.
-Respira.- concluyo.
A continuación… entramos al salón.

Elliot abrió la puerta de golpe y el gran salón cayo en un sepulcral silencio.
-Señor Nightroad, estas no son las horas de llegada. La campana ah sonado hace más de 20 minutos.- dijo el viejo profesor de voz ruda.
-En realidad han pasado 17 minutos.- Elliot le corrigió.
-No te fijes en pequeñeces, Nightroad.-
-Las cosas mas pequeñas son las que hacen diferencia.-
-Con que así estamos- el profesor esbozó una mueca.- Muy listo Nightroad.
-Siempre pongo atención.-
-Ya veo…-respondió el profesor.-… Pero ¿A quien me ocultas?- pregunto con gran curiosidad, inclinándose para ver mejor.
-Su nueva estudiante.- dijo cogiendo mi mano y atrayéndome al interior del salón.
Contrariada dije:
-Soy Reika Lux.- me presente, pero con agobio porque no era de la idea de estar al frente de la clase presentándome y mucho menos que todos quedaran en silencio y se quedaran mirándome con gran interés.
-Yo soy el Profesor de química orgánica. Noel Burwell.- se presento- Y como ya habrás presenciado el pequeño debate con el señor Nightroad, no tolero las tardanzas.
-Estoy al tanto.-
-¡Bien!- exclamo- Ya que estas con el señor Nightroad, hay un asiento libre junto a el.
Mientras cruzaba el salón hasta el ultimo asiento próximo a la ventana, conducida por Elliot, los chicos del salón me seguían con la mirada~ a la par que cuchicheaban entre ellos.
-¡Bien!- grito de nuevo el profesor para atraer la atención de sus alumnos- Nos quedamos que los hidrocarburos tienen 3 tipos de enlaces…~
-El profesor Burwell no tolera las tardanzas.- Elliot susurro.
-Ya me di cuenta.- dije con pesadez.
-Te eh echo pasar por un momento incomodo. Lo siento.-
-No era lo que esperaba en mi primer día, pero tampoco no tienes porqué disculparte.-
-No es cierto.- replico.
-Fue mi culpa.- dije.
-Nada de eso, fue mía.
-En tal caso, fue el de los dos.- zanjé la discusión.
-Está bien...- sonrió.- Burwell te probó y creo que te tiene en su lista.
-¿Cómo?- puse cara de pocos amigos.
-El ¡Bien! exclamativo, en su idioma es que le pareces una chica lista.
-Genial.- suspire.
Elliot se carcajeo casi en silencio (trataba de oprimir la risa).
-…Señorita Lux, ¿cuales son las clases de Hidrocarburos Alifáticos?- pregunto el profesor Burwell, casi llamándome la atención.
-Son tres grupos: Los alcanos, los alquenos y los alquinos.- conteste de inmediato, tratando de fijarme bien y no parecer distraída.
-Correcto…- bramo el profesor.

En el transcurso de la clase me la pase en dos mundos, como de ida y venida, tan veloz que a cada cuanto me mareaba.
Trataba de ignorar los comentarios vergonzosos de Elliot sobre mi persona; cuando me decía que era una persona interesante y de mucho ingenio; pero a veces no podía y le seguía la conversación arriesgando el cuello de ser sermoneada por Burwell y cuando no le hacia caso me sentía tan orgullosa de mi misma que si fuera otro persona me besaría.

Para mi suerte pude sentar cabeza y pensar en Hiro, cuando Elliot y Burwell no molestaban. Hiro se ausento todas las clases y eso me preocupaba, porque por mas que lo buscase no le encontraba y a mi acompañante no le hacia gracia verme alterada.
-Relájate.- dijo Elliot, mientras me pasaba una lata de frugos.
-No puedo.- murmure.
-Te falta solo una clase, de seguro una profesora le estará acosando.- carcajeo.
-No es gracioso.- le lancé una mirada fría.- Además, cómo rayos quieres que me relaje cuando hay un sinfín de ojos clavándonos.
Millones de chicas y chicos, podía decir casi todo el instituto, nos observaban. Si se podía cataloguizar las miradas, pues diría que había de todo tipo: asustados, asombrados, celosos, furiosos, etc.
-Ignóralos.- dijo con pesadez.
-Se ve que estas acostumbrado.-
-¿Que puedo decir?- el silencio nos abrazo.
-Es un fastidio.- rompí el silencio después de unos segundos.
-Lo se.- suspiro.

Hiro no apareció hasta que la última clase concluyo. Por otra parte, Elliot desapareció sin decir nada.
-Hiro.- soné monótona al pronunciar su nombre. Estaba recostado sobre la pared al pie de la puerta principal del instituto.
-Lo siento.- dijo arrastrando las palabras por el cansancio.
-¿Qué te pasa?- pregunte preocupada.
-Lo siento.- repitió.
-Olvídalo.- ataje.
-No quise dejarte sola.- parecía sumamente apenado.
-Olvídalo.- repetí.
-Pero…- comenzó a enrollarse.
-Si te disculpas de nuevo no te perdonare.- le corte.

Se esforzó por sonreír, pero en vez de una sonrisa trazo una mueca en su bello rostro. Cerró los ojos…
… Se desmorono…